Como si nada.
Cuando te adjudicas la libertad que siente el águila mientras vuela,
autoritaria,
despreocupada,
y la plasmas en un poema.
Como si todo.
Como si la vida siguiera.
Cuando llegas
después de un par de copas de emociones
como si jamás te hubieras ido,
rozando la esencia y el sinsentido
del que tanto te veía capaz.
Cuando me atraviesas con la mirada
como si en eso consistiera vivir.
Cuando balbuceas canciones en inglés,
cuando sientes el rap en vena
y sientes la alegría de sentir.
Cuando te enervas por no saber pronunciar una letra,
tu apellido te putea
y de esta erre ya no sabes salir.
Cuando increpas. Mientras más piensas más vueltas
y más movimientos de pies.
Que si abrazos por la espalda,
que si me clavas tus pupilas dilatadas
cansadas
de tanto que tienen que decir.
Ya sabes,
como si nada.
Como si acaso el sol fuera a dejar de salir.
Cuando ya apenas escucho,
agotada,
cuando la sintonía de tu risa de pronto se apaga
inacabada
y sin razón.
Cuando me acorrala la nostalgia
en un callejón sin salida
sin prisa
y apuñalándome el corazón.
Cuando cortan la línea,
las palabras;
aumentan los suspiros,
y tu almohada
desconcertada
pierde la conversación.
Cuando tu olor corre por la casa.
Cuando tu alma recorre mi cabeza.
Cuando siempre.
Cuando de pronto.
Cuando Otoño, Febrero y Abril.
Entonces, sé que estuviste aquí.
Veinte velas te esperaban,
veinte cosas que decir.
Veinte días que quedaban,
veinte vidas que te daba
de margen
para que vinieras a por mí.
Veinte velas
que señalan
que no hay nada más incierto que prometer.
Que esta vida ya no es mía
sino nuestra,
y en cada puesta de sol te volveré a ver.
Cuando ves, cuando enloqueces, cuando lloras, cuando mientes, cuando eres.
Cuando soy sin ti.
Entonces,una vez de cada veinte,
al menos siempre,
estuviste aquí.
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