domingo, 4 de octubre de 2015

en proceso

Prometo estar,
quedarme cuando todo se nos venga encima;
adornar el final con flores
y poesía.

Prometo apagar el interruptor
cuando ya no quede nadie;
poner tus sueños a tender
cuando a momentos nos falte el aire.

Prometo abrazarte al final del terremoto. En tiempos de guerra,
ya sabes,
acabar con los rotos.

Pegar los trozos.

Todos.

Que los cristales clavados
valgan más por separado.

Que para espejos ya tenía tu risa
y era el mejor oasis donde verse reflejado.

Prometo acelerar en el bache
o esquivarlo;
meterte el Jazz en vena
y recordarte
cantando,
recitando,
respirando.

Coloca tus quehaceres en lo alto del árbol más grande, verde y joven del barrio.

Yo prometo acabar la carrera,
encender el candelabro
y quemarme aunque duelas.

Prometo seguir buscando palabras,
sentimientos,
alegría
que te describan.

Que te traigan aquí cualquier febrero,
cualquier día.

Que sigas.
Prometo eso toda la vida.

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