viernes, 2 de junio de 2017

siempre serás

Pienso empapelar las calles de susurros
cada vez que se me venga tu nombre a la cabeza
y después,
como quien no quiere la cosa,
forraré cada obra de arte
con la tinta de tus ojos.

Me saltaré todos los semáforos en rojo
de esta rabiosa y melancólica ciudad
solo porque tú me enseñaste a ser
un ingenuo verde esperanza.

Ya no le permito a mis lágrimas preguntarse dónde estás,
no vaya a ser que entre tanto amor y poesía
estallemos a alcohol
y, de entre todas las tonterías,
decidamos pensar que dejaste de existir.

Joder,
este nudo en la garganta no es tristeza,
sino el rastro de felicidad que dejabas tras de ti.

Quiero que seas pasado en mi futuro
para seguir viéndote rimar con la misma sonrisa invernal
por la que nunca dejaría de reconocerte;
sentir que hemos vivido
y que te quiero como te quería
cuando empezaste a escocer.

Siempre has sido
y te ha encantado ser
el escalón superior de una fila de escalofríos
que nunca se cansará de incendiar.

No eres ausencia
ni soledad;
eres mi pulso en una pesadilla
recordando que eres real.

Un grito ahogado,
la asfixia del no acabar,
la imposibilidad de volar en una libertad ficticia
y el puto punto exacto en el que podríamos parar el mundo.

No pienso fingir que la inmortalidad no es relativa,
ni que un par de versos jamás durarán más que medio segundo de suspiro;
que la poesía es lo que queda de una historia que no se volverá a repetir
y que benditas las palabras
por mantenerte aquí
todos los puñeteros días.

martes, 25 de abril de 2017

qué sería de mis 20 sin tu 2

Si la vida fuera guerra
y tan solo tuviera tinta y corazón,
me escaparía de mentes y cuerpos desquiciados
para hacer de ti
un lugar donde esconderme.

Si la vida fuera tormenta
y tan solo navegaran los más valientes,
convertiría mis sueños en cobardía
para poder visitarte todas las noches.

Si la vida fuera amor
y tan solo me faltaran alas para volar contigo,
almacenaría el retumbe de cada gota de lluvia que algún día clamó tu nombre
y provocaría estampidas de silencios más sinceros
que esta poesía.

Si la vida fuera miedo
y tan solo escuchara tu risa soñando a voces,
haría de cada página desdoblada
un rincón donde encontrarte.

Si la vida fuera fuerza
y tan solo me atreviera a desangrar los versos más sentidos,
besaría cada centímetro de nostalgia
y encontraría cobijo
en tus peores pendientes.

Si la vida fuera dolor
y tan solo quisieras llevarme a volar,
cerraría rápidamente los ojos
para, con suerte,
conseguir que te quedaras para siemprSi la vida fuera guerra
y tan solo tuviera tinta y corazón,
me escaparía de mentes y cuerpos desquiciados
para hacer de ti
un lugar donde esconderme.

Si la vida fuera tormenta
y tan solo navegaran los más valientes,
convertiría mis sueños en cobardía
para poder visitarte todas las noches.

Si la vida fuera amor
y tan solo me faltaran alas para volar contigo,
almacenaría el retumbe de cada gota de lluvia que algún día clamó tu nombre
y provocaría estampidas de silencios más sinceros
que esta poesía.

Si la vida fuera miedo
y tan solo escuchara tu risa soñando a voces,
haría de cada página desdoblada
un rincón donde encontrarte.

Si la vida fuera fuerza
y tan solo me atreviera a desangrar los versos más sentidos,
besaría cada centímetro de nostalgia
y encontraría cobijo
en tus peores pendientes. 

Si la vida fuera dolor
y tan solo quisieras llevarme a volar,
cerraría rápidamente los ojos
para, con suerte,
conseguir que te quedaras para siempre.

domingo, 23 de abril de 2017

Viernes o sábado.

No lo sé.

Pero tú estabas en medio de toda esa multitud de suspiros impacientes por escapar de aquella calle interminable, cochambrosa, atestada y enteramente empapada de personas inquietas con pasos estancados; manos y cinturas frecuentemente intercambiadas cual índice mortal de posesión y desasosiego; miradas de empatía entre desconocidos aplastadas por la competición, el desamparo y la avaricia, como si un paso en falso evidenciara morir.

Y sobre ese suelo pegajoso y nauseabundo impreso a dobles caras estabas tú, en aquella avenida y bienvenida a la desesperación, los pensamientos en vano y la incertidumbre apaleada.

Lo sé porque no me hizo falta rebuscar entre la porquería para encontrar tu polo azul marino, tu gorra descolocada y tus pantalones negros y brillantes por las rodillas bien reflejados en el verde eléctrico de tus frágiles y baratas gafas de sol.

Lo sé porque, aun entre toda esta mierda y personas que escupen a voces cuerpos y mentes vacíos, siempre he conseguido encontrarte.

Siempre has conseguido encontrarme.