En noches como las de hoy,
en las que te pienso tratando de no pensarte,
sonrío porque no hay palabra,
ni siquiera suspiro,
capaz de abrazar la parte de ti que más venero.
Acabo de posponer una lágrima
justo después de prometerme
una vez más
que la tristeza solo entristecería.
Pero también duele.
No sabes lo que jode imaginarme sin ti
después de haberte tenido,
ni sabes lo que escuece separarme de ti
sin haber renunciado a tus ojos.
Me compadezco de quienes relacionan felicidad y poesía
y lamento orientar mis poemas
y su magia
a la musa que guía mis sentidos y mi Nostalgia.
No encuentro mejor consuelo,
ni cura más eficiente,
que la de abrir una ventana
sin la necesidad de haber dado portazo antes.
Pero esta noche no lloraré por ti,
ni pediré perdón por echarte de menos.
Esta noche,
voy a permitir que conquistes la parte izquierda de mi pecho
y voy a dejar de alterar nuestros recuerdos
si ya de por sí se distorsionan.
Te espero en el punto exacto
en el que sé que aparecerás
para poder escribir sobre ti
sin la necesidad de haberte perdido.
Sabed que hay quienes no necesitan morir para estar muertos;
sabed que para vivir solo hace falta ser pensado y,
en consecuencia,
seguir vivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario